Cambiar el entorno
- Dejar el celular fuera de la vista y silenciar las notificaciones.
- Un lugar de trabajo o estudio ordenado y sin ruido.
- Tener a mano solo lo necesario para la tarea.
- Usar tapones o audífonos si el ruido es inevitable.
Organizar el tiempo
- Trabajar en bloques cortos con pausas breves.
- Hacer una tarea a la vez; la multitarea reduce el rendimiento.
- Empezar por lo más exigente cuando se tiene más energía.
- Dividir las tareas largas en pasos concretos.
- Anotar las ideas que distraen para retomarlas después.
Cuidar el cuerpo
- Dormir lo suficiente: es uno de los factores más importantes (vea sueño y memoria).
- Actividad física regular.
- Comidas regulares.
- Manejar el estrés y la ansiedad (vea ansiedad y concentración).
Cuándo buscar una evaluación
Si a pesar de estas estrategias la falta de atención persiste, viene desde la infancia o afecta mucho el estudio, el trabajo o las relaciones, conviene evaluar. La evaluación distingue qué tipo de atención está afectada y por qué. Vea atención selectiva y falta de concentración en adultos.
Preguntas frecuentes
¿La meditación mejora la atención?
Algunas personas se benefician de la práctica de atención plena. Funciona mejor como hábito regular.
¿Los juegos de entrenamiento mejoran la atención?
Suelen mejorar el desempeño en el propio juego; su efecto en la vida diaria es más limitado.
¿Hay alimentos que mejoren la concentración?
Una alimentación regular y equilibrada ayuda, pero ningún alimento aislado mejora la atención de forma notable.
Revisado por el Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínico · 2026-09-23