Cuándo se indica
- Después de un accidente cerebrovascular.
- Tras un golpe en la cabeza o un traumatismo craneoencefálico.
- Después de cirugías cerebrales o de tratamientos como la quimioterapia.
- En el deterioro cognitivo leve y en etapas iniciales de algunas enfermedades neurológicas.
- En secuelas cognitivas de infecciones o de enfermedades crónicas.
Cómo se fijan los objetivos
Parte de una evaluación neuropsicológica que describe las funciones afectadas y conservadas. Luego se eligen objetivos concretos y medibles, acordados con la persona y su familia: volver a manejar el dinero, regresar al trabajo de forma gradual, seguir una receta o recordar las citas.
Lo importante no es mejorar en un ejercicio, sino que el cambio se note fuera de la sesión.
Qué incluye
- Ejercicios dirigidos a la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas.
- Entrenamiento en estrategias compensatorias.
- Uso de ayudas externas, como agendas, alarmas o aplicaciones.
- Orientación a la familia.
- Adaptaciones del entorno.
Qué se puede esperar
La recuperación depende del tipo y la extensión de la lesión, del tiempo transcurrido, de la edad y del apoyo del entorno. En los primeros meses tras una lesión suele haber más recuperación espontánea, pero la rehabilitación sigue siendo útil después. Cuando una función no se recupera del todo, las estrategias compensatorias permiten ganar autonomía. Vea también neuroplasticidad y terapia neuropsicológica.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una rehabilitación cognitiva?
Depende del caso. Suele planearse por etapas de algunos meses, con evaluaciones periódicas del avance.
¿Sirve si la lesión fue hace años?
Sí. Aunque la recuperación espontánea sea menor, las estrategias y el entrenamiento siguen aportando.
¿La familia participa?
Sí, y es muy importante: ayuda a trasladar lo trabajado a la vida diaria.
Revisado por el Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínico · 2026-09-23