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Cómo prepararse para una evaluación neuropsicológica

Una buena preparación no cambia lo que usted sabe hacer, pero sí evita que el cansancio, los nervios o un olvido práctico ensucien los resultados. Estas son las indicaciones que damos a cada familia.

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Lo que conviene hacer los días antes

La evaluación mide cómo funcionan la atención, la memoria y el razonamiento en condiciones normales. Por eso lo más importante es llegar como un día cualquiera, no como después de una noche en vela.

  • Dormir lo habitual. Una noche corta puede bajar el rendimiento en atención y velocidad, y el neuropsicólogo necesita ver su funcionamiento real.
  • Comer antes de la sesión. Las sesiones de pruebas piden concentración sostenida; con hambre cuesta más.
  • No suspender medicamentos por su cuenta. Si toma algún medicamento, siga como siempre y avise cuál es. Si el médico indicó suspenderlo para la evaluación, esa decisión es suya, no del paciente.
  • Traer gafas o audífonos si los usa. Ver o escuchar mal se confunde fácilmente con un problema de atención.

Qué documentos llevar

El neuropsicólogo interpreta las pruebas a la luz de la historia de cada persona. Ayuda mucho reunir:

  • Informes médicos, de neurología o psiquiatría, si los hay.
  • Resultados de exámenes como resonancias o tomografías, cuando existan.
  • En niños y adolescentes, boletines de notas y observaciones del colegio.
  • Evaluaciones anteriores de psicología, fonoaudiología o terapia ocupacional.
  • La lista de medicamentos con sus dosis.

No hace falta tenerlo todo. Si falta algo, se trabaja con lo que haya.

Cómo explicárselo a un niño

Los niños rinden mejor cuando llegan sin miedo. Evite palabras como «examen» o «prueba para ver qué te pasa». Funciona mejor algo así: «vas a hacer juegos y actividades con una persona que ayuda a entender cómo aprende cada niño».

No le pida que «se esfuerce mucho» ni lo prepare con ejercicios parecidos: el objetivo no es sacar buena nota, sino ver cómo funciona de verdad. Si el niño está enfermo o muy cansado ese día, es mejor reprogramar.

Y si la evaluación es virtual

Prepare un lugar tranquilo, con buena luz, un computador con cámara y una conexión estable. Con niños pequeños o personas mayores, un familiar cerca para la parte técnica. Puede leer más en cómo funciona la atención virtual.

El día de la evaluación

La primera sesión suele ser una entrevista: el neuropsicólogo pregunta por la historia, lo que preocupa y lo que ya se ha intentado. Después vienen las sesiones de pruebas, con pausas cuando hace falta. Si quiere saber cuánto tiempo toma todo el proceso, lo explicamos en cuánto dura una evaluación neuropsicológica.

Y si antes de decidir quiere hacerse una idea de qué se siente, puede jugar los 5 minijuegos: no reemplazan la evaluación, pero dan una muestra de las funciones que se miden.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar café antes de la evaluación?

Sí, si lo toma a diario. Lo importante es no cambiar sus hábitos ese día: ni más café del normal para compensar, ni suspenderlo de golpe.

¿Tengo que estudiar o practicar algo antes?

No. Las pruebas miden cómo funciona su mente, no conocimientos. Practicar tareas parecidas puede incluso restar validez a los resultados.

¿Qué pasa si ese día me siento mal?

Avise y se reprograma. Una evaluación hecha con fiebre, dolor o después de una mala noche no refleja su funcionamiento real.

Revisado por el Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínico · 2026-09-23

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